La costera de la anchoa: una tradición que conquista paladares

Apr 01, 2025Marketing Doña Tomasa

Cada primavera, entre marzo y junio, el mar Cantábrico se convierte en el escenario de un acontecimiento gastronómico y cultural de gran importancia: la costera de la anchoa. Más que una simple temporada de pesca, es una tradición arraigada en la historia, donde la habilidad de los pescadores y el saber hacer de las sobadoras dan lugar a un manjar apreciado en todo el mundo.

La travesía del bocarte del mar a la mesa

Todo comienza con la migración del bocarte, también conocido como boquerón, que se acerca a la costa para desovar. En su recorrido, los bancos de peces emergen desde las profundidades hasta la superficie, momento clave para su captura mediante redes de cerco. Este periodo es crucial, ya que garantiza anchoas con una calidad inigualable, gracias a su frescura y un contenido graso óptimo.

Las jornadas en alta mar comienzan al amanecer. Las embarcaciones parten con la esperanza de volver cargadas con este tesoro plateado. De regreso al puerto, las lonjas se llenan de actividad: el intercambio comercial, las subastas y el esfuerzo conjunto de toda una comunidad que vive por y para el mar.

Santoña, la cuna de la anchoa

Enclavado en la costa cántabra, Santoña es el epicentro de esta tradición. Sus calles reflejan siglos de historia marinera, donde la brisa salina y el sonido de las gaviotas forman parte del día a día de sus habitantes. Aquí, la pesca y la elaboración de anchoas no solo representan una actividad económica, sino un símbolo de identidad cultural.

Los pescadores desafían el mar con destreza y valentía, mientras en tierra las sobadoras se preparan para recibir la captura. Este trabajo en conjunto, transmitido de generación en generación, convierte a Santoña en el referente mundial de la anchoa de calidad.

Sobadoras de anchoas: manos que transforman el mar en delicatessen

Las sobadoras de anchoas desempeñan un papel fundamental en la elaboración artesanal de este manjar. Con una destreza heredada a lo largo de los años, limpian, filetean y preparan cada anchoa con meticulosa precisión. Su labor no solo garantiza un producto de excelencia, sino que mantiene viva una tradición que ha trascendido fronteras.

La costera de la anchoa no es solo un evento anual; es la representación del esfuerzo, la pasión y el compromiso de una comunidad que, con su trabajo, enriquece la gastronomía y preserva el legado de una tierra vinculada al mar. Cada bocado de anchoa es un homenaje a su historia y a quienes la hacen posible.

En Doña Tomasa somos expertos en anchoas y ofrecemos una amplia gama de formatos y tamaños de anchoa para que siempre encuentres la mejor opción.

Artículos Relacionados