Galletas italianas... ¿de Burgos? La historia sorprendente de una delicia con nombre extranjero

Jan 29, 2026Marketing Doña Tomasa

Hay productos que llevan en su nombre un origen que confunde, y ese es exactamente el caso de las galletas italianas. Aunque muchos podrían pensar que nacieron en la Toscana o en algún rincón de Sicilia, lo cierto es que su cuna está mucho más cerca de casa: Espinosa de los Monteros, un pequeño y encantador pueblo en la provincia de Burgos.

Este dulce tradicional, hoy emblema de la repostería local, esconde una historia curiosa que se remonta al siglo XIX, cuando un grupo de reposteros italianos llegó a esta localidad del norte de España.

Lejos de ser un capricho comercial, el nombre “galletas italianas” es un tributo a aquellos pasteleros forasteros que compartieron su saber hacer con los habitantes de Espinosa de los Monteros. Fue un intercambio cultural a través de la cocina: técnicas y recetas que los vecinos del pueblo no solo aprendieron, sino que también adaptaron y perfeccionaron con el tiempo.

A medida que estas galletas ganaban popularidad en la zona, el apodo de “italianas” fue quedando, hasta consolidarse como parte oficial de su identidad. Hoy, estas galletas burgalesas con nombre extranjero forman parte del imaginario gastronómico de la región y son un ejemplo perfecto de cómo la tradición también puede tener raíces viajeras.

Simplicidad que enamora

Parte del encanto de las galletas italianas está en su receta sencilla, elaborada con ingredientes básicos: harina, azúcar, huevos, mantequilla y un toque de canela o limón, según la variante. No hay artificios ni sabores recargados. Lo que hay es autenticidad, equilibrio y un sabor que remite a la repostería de siempre, la que huele a horno y a tardes de invierno en casa.

Estas galletas tienen una forma ovalada y plana, ligeramente dorada por fuera. Al morderlas, el contraste es delicioso: una corteza crujiente que da paso a un interior tierno y delicado. A menudo se espolvorean con azúcar para darles un toque aún más tentador. No necesitan más para enamorar.

Perfectas para acompañar un café, una infusión o como tentempié a cualquier hora, las galletas italianas han conquistado paladares durante generaciones. Y aunque su receta ha viajado en el tiempo, su esencia sigue siendo la misma: una galleta honesta, sin artificios, hecha para disfrutar.

Las italianas de Doña Tomasa

Más que un dulce, una historia viva

El caso de las galletas italianas de Espinosa de los Monteros es un buen ejemplo de cómo la cocina también es memoria, mezcla y evolución. Son un dulce con identidad propia, nacidas del cruce entre dos culturas y conservadas con cariño por una comunidad que las ha hecho suyas.

Así que la próxima vez que veas una “galleta italiana”, recuerda: no todo lo que suena italiano viene de Italia. A veces, las mejores sorpresas vienen desde lo más profundo de nuestra tierra y de nuestra historia.

Articles Similaires