¿Por qué las anchoas son una semiconserva y necesitan frío?

Jan 08, 2026Marketing Doña Tomasa

Si alguna vez has comprado una lata de mejillones en escabeche, unas sardinas o unas navajas en AOVE y las has guardado tranquilamente en la despensa, es probable que te hayas preguntado: ¿Por qué las anchoas, en cambio, tienen que ir a la nevera? La respuesta está en su naturaleza: las anchoas no son una conserva al uso, sino una semiconserva. Y esa diferencia es clave para entender cómo tratarlas y conservarlas correctamente.

¿Qué es una semiconserva?

Una semiconserva es un producto que, a diferencia de una conserva tradicional, no ha sido sometido a un tratamiento térmico alto (esterilización). Esto significa que, aunque esté envasado y protegido con aceite, no es un producto completamente estable a temperatura ambiente. Requiere frío para mantenerse en perfecto estado.

En el caso de las anchoas, el proceso de conservación se basa en el salado y la refrigeración, no en el calor. Tras ser pescadas y limpiadas, las anchoas de Doña Tomasa se maduran en sal durante al menos 12 meses, lo que potencia su sabor y textura. Luego, se lavan, se soban a mano y se envasan en aceite de girasol, un medio neutro que protege su sabor sin enmascararlo.

Sin embargo, al no pasar por un proceso de esterilización, el frío es imprescindible para frenar el desarrollo de microorganismos y mantener intacta su calidad.

¿Y por qué otras conservas no lo necesitan?

Aquí está la diferencia fundamental: productos como sardinas, mejillones, berberechos o chipirones sí son conservas esterilizadas. Esto significa que, una vez envasados, se someten a un proceso térmico que elimina bacterias y estabiliza el producto. Gracias a este tratamiento, pueden almacenarse a temperatura ambiente durante años sin riesgo.

Por eso, cuando hablamos de una buena gilda, una tosta de anchoa o cualquier plato que incluya este manjar del Cantábrico, siempre verás en el envase o en la etiqueta la indicación: “mantener en frío”. Ignorar esta recomendación no solo pone en riesgo la seguridad del producto, sino que afecta a su sabor, textura y conservación.

Consejos para conservar tus anchoas Doña Tomasa

·     Antes de abrir: mantenlas en el frigorífico entre 5 y 8°C. Si las compras en tienda física, llévalas a casa lo antes posible.

·    Después de abrir: cúbrelas bien con aceite, preferiblemente el mismo del envase, y consérvalas siempre en frío.

·       Consumo: una vez abierto el envase, lo ideal es consumirlas en un plazo de 3 a 5 días para disfrutar de su textura perfecta.

¿Y si me las quiero llevar de viaje?

En ese caso, recomendamos utilizar bolsas isotérmicas con acumuladores de frío, especialmente si vas a estar más de una hora fuera de casa. En nuestras tiendas y pedidos online, las anchoas siempre se entregan refrigeradas o con sistema de frío, porque sabemos que la calidad empieza en el cuidado.

Las anchoas son uno de los grandes productos del mar Cantábrico. Pero como todo lo valioso, requieren su propio trato: una cadena de frío constante, respeto por el producto y un consumo cuidadoso.

En Doña Tomasa, tratamos nuestras anchoas como lo que son: un producto artesano, elaborado con paciencia y mimo, y que merece llegar a tu mesa en las mejores condiciones. Así que ya sabes: anchoa sí, pero siempre en frío.

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